20 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Dotación deportiva en una promoción residencial: qué incluir y cuánto cuesta

La sala de fitness se ha convertido en un argumento de venta de la promoción, igual que la piscina o el coworking. Pero se decide tarde, con el presupuesto ya cerrado, y acaba siendo una habitación con tres aparatos que nadie usa. Esta guía es para dimensionarla bien desde el proyecto.
Cuántos metros según el número de viviendas
La regla que mejor funciona es partir del número de viviendas, no del hueco que sobra en el sótano. Una sala infradimensionada genera quejas en la junta desde el primer año, y ampliarla después es imposible.
- Hasta 40 viviendas: 30–40 m² dan para cardio, una estación multifunción y peso libre básico.
- 40–100 viviendas: 50–80 m². Ya conviene separar zona de máquinas de zona de suelo.
- Más de 100 viviendas: a partir de 100 m², y merece la pena plantear dos ambientes.
- Altura libre mínima de 2,60 m. Con menos, las jaulas y las poleas altas quedan descartadas.
Qué poner, por orden de utilidad real
En una comunidad, el perfil de usuario es muy variado: desde quien no ha pisado un gimnasio hasta quien entrena en serio. Eso empuja hacia máquinas guiadas y seguras, no hacia peso libre pesado.
- Cardio: es lo más usado con diferencia. Dos o tres aparatos antes que uno de cada tipo.
- Una estación multifunción o un rack con poleas: cubre medio entrenamiento en pocos metros.
- Máquinas de placas selectorizadas: carga con pin, sin discos sueltos que acaban por el suelo.
- Mancuernas hasta 30 kg con su rack. Por encima, apenas se usan y ocupan.
- Espejo, suelo de caucho y ventilación. Sin ventilación, la sala se abandona en verano.
Presupuesto por partidas
Como orden de magnitud para una sala de 60 m² en una promoción de tipo medio, contando equipamiento entregado e instalado:
- Suelo de caucho: 40–70 €/m² según grosor y acabado.
- Cardio (3 aparatos): 6.000–12.000 €.
- Máquinas selectorizadas (4–6): 12.000–20.000 €.
- Peso libre y rack: 4.000–8.000 €.
- Espejos, almacenaje y accesorios: 2.000–4.000 €.
Los errores que salen caros en la entrega
- Dejar la dotación para el final: el remanente nunca llega y se compra lo más barato.
- No prever los accesos: hay máquinas que no pasan por una puerta de 80 cm ya montadas.
- Olvidar los desagües y la toma de agua si va a haber fuente o vestuario.
- Elegir sin pensar en el mantenimiento: en una comunidad no hay técnico, así que la máquina tiene que ser robusta y con recambio accesible.
- No dejar por escrito quién revisa y con qué frecuencia. Es el origen de la mitad de los conflictos posteriores.
Cómo lo planteamos nosotros
Trabajamos con promotoras desde el proyecto: partimos del plano, dimensionamos la sala según viviendas y devolvemos una propuesta con distribución a escala, presupuesto cerrado por partidas y plazo de entrega atado a la fecha de obra.
Al fabricar directamente, el precio suele quedar entre un 20 y un 30 % por debajo de las marcas de distribución con calidades iguales o superiores, que en una partida de zonas comunes es una diferencia que se nota.
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